"Miré, y he aquí que venía del septentrión un viento impetuoso, una nube densa, y en torno a la cual resplandecía un remolino de fuego, que en medio brillaba como bronce en ignición. En el centro de ella había semejanza de cuatro seres vivientes y cada uno tenía cuatro caras...". Fragmento bíblico en el que se narra como el profeta Ezequiel se encuentra con un vehículo junto al río Kebar.
Este fragmento bien podía haber sido sacado novela de ficción o de una película futurista, pero no es así. Se trata de la descripción que el profeta Ezequiel hizo del encuentro con un misterioso objeto volador cuando se encontraba junto al río Kebar, descansando de las labores propias de su cargo de sacerdote. Y es que según investigadores de la talla de Blumrich, ingeniero de la NASA, "los datos obtenidos nos muestran un vehículo espacial no sólo absolutamente posible desde el punto de vista técnico, sino también inteligentemente adaptado a sus funciones y misión. Lo único fantástico de todo esto es que semejante nave fuese ya una realidad palpable hace más de 2.500 años".
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